CONCRETO AUTOLIMPIABLE

Una vez construida cualquier estructura de concreto, desde un edificio hasta una banqueta o un puente, comienza la ardua tarea de darle mantenimiento desde el momento desde que termina la obra hasta el momento en que se demuele la estructura.  La forma de mantenimiento más constante, y en muchos casos, más costosa, que se debe de realizar en cualquier tipo de estructura es la limpieza. Idealmente, cualquier lugar se debe limpiar diariamente, sin embargo esto supone un gasto de recursos que en muchos casos es excesivo. En una extensa red de banquetas, caminos y puentes de concreto, altamente transitada y a merced del clima y el ambiente, como ocurre en todas las ciudades, limpiar frecuentemente genera un gran gasto y tiene un efecto de tan poca duración que a veces no es percibido por las personas, que consideran que las calles siempre están “sucias”.

Existen muchos tipos de suciedad, sin embargo podemos agruparlos en dos grandes categorías: “basura” y “manchas”. La basura es aquel tipo de suciedad que generan los objetos y el polvo, es todo lo que se deposita sobre la superficie. Este tipo de basura es el más común pues todo desecho no deseado se convierte en basura, es el tipo de suciedad que más rápido se acumula pero también es el tipo de suciedad que más fácil se limpia. La basura es fácilmente removida con el simple acto de barrer y recogerla. Este es usualmente la suciedad para la cual se da mantenimiento, se contrata gente para barrer y recoger la basura y una estructura sin basura se le considera una estructura “limpia”. Aunque este sea el principal tipo de suciedad que existe, y sea el más atendido, no podemos olvidar el segundo tipo de suciedad: las “manchas”.

Se puede considerar como “mancha” a toda aquella substancia que se impregna en el concreto, y que no puede ser removida simplemente barriendo, se necesita agua y jabón para remover este tipo de suciedad. Las manchas son generadas por colorantes, pinturas, aceites, incluso el agua de sabor puede dejar una mancha si es derramada sobre el concreto. Todas las manchas varían en su composición, pero tienen algo en común: son más laboriosas de limpiar y permanecen más tiempo que la basura.  Limpiar este tipo de suciedad conlleva un gran gasto de tiempo y esfuerzo y muy pocas veces es realizado durante el mantenimiento común, dejando solamente la lluvia para realizar el trabajo.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico y científico puede brindar una solución para este tipo de suciedad: los concretos auto-limpiables. Se está desarrollando un concreto que pueda deshacerse de las manchas sin esfuerzo alguno, solamente con la presencia del sol y un tiempo considerablemente corto.  Esta capacidad de auto-limpieza se logra agregando nanopartículas de dióxido de titano al momento de hacer la mezcla de concreto. Este aditivo es especial pues se trata de moléculas, la forma más pequeña de materia, de dióxido de titanio, que tienen la capacidad de descomponer casi todas las manchas en presencia de luz solar. La luz solar hace que el dióxido de titanio oxide, es decir destruya, los componentes de las manchas, las cuales en un corto tiempo son eliminadas.

Un simple aditivo, de una substancia que no esperaríamos encontrar en el concreto o en cualquier otro producto de la construcción, permite que el concreto se limpie solo, sin necesidad de gastar esfuerzo y recursos para hacerlo. Una vez que esta tecnología se vuelva común y se utilice en todas las estructuras, podremos ver ciudades con puentes, banquetas y caminos completamente limpios sin ninguna mancha que le quite belleza a la ciudad.

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